De Whitman me gusta su pasión por la vida, por el ser humano, su afirmación de que todos, de alguna manera, formamos parte de una misma cosa, su certeza de que la muerte no existe. Algo que encaja bien con mi cada día mayor sensación panteísta. De él tengo recuerdos vagos de mis lecturas adolescentes. En mi memoria hay versos: “qué es esa gota en el viento que dice al mar soy el mar”, que, sin estar seguro, le atribuyo. Versos que desde hace unas semanas me vienen de continuo al pensamiento, y que hablan de mí mismo, una pequeña gota del inmenso océano. Y sobre todo me gusta ese discurso sobre una pequeña hoja de hierba, en el que acaba diciendo que todo se mueve hacia delante y hacia fuera, y que la muerte es algo más feliz de lo que pensamos porque nada se destruye.
Imagen de dominio público, tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Walt_Whitman_edit_2.jpg

1 comentario:
Pero bueno... Este blog también es estupendo. Bueno te enlazo para no perderte. Un abrazo.
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