miércoles, 4 de agosto de 2010

Viaje

Aquellos días en Piura,
en Borinquen, en Rosario,
lugares a los que nunca he viajado
donde creía entrever un rostro
distinto en los espejos
los caminos al fondo, el horizonte
y alguna sonrisa diciendo no estás solo.
Esa sensación ambigua
esa esperanza en la pantalla
tu cabello largo que afirmaba la vida
en algún lugar del noroeste de argentina,
ese sueño.
Viajo hacia mí mismo sin cartas topográficas
sin cuaderno de derrota sin bitácora
a corazón abierto frente al mar desconocido
entre el polvo de perú, de chile,
la selva de luz verde del norte
la tristeza de tango junto al río de la plata.
Y sin embargo aquí estoy
escribiendo este poema
como quien organiza las fotos de unas vacaciones
aunque pienso que no he vuelto
que realmente no he vuelto
que en el viaje de retorno a mi mismo
estoy mirando al cielo interrogando
a la estrella del norte
a la estella del sur
al agua profunda que mi navío rompe.
Dónde me llevará el viento.



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