viernes, 12 de noviembre de 2010

La casa sin paredes de la ausencia

La casa sin paredes de la ausencia

Hablabas un idioma indecible
con palabras de carne.
Oh! por qué me perdí en tu mirada
por qué entré en tu alma
a través del espejo.
Tu ojos del color de la miel
tu alma amarilla.
Penetré en el círculo
donde vivían tus palabras
las contracciones del amor
la pérdida del tiempo

Hablabas un idioma indecible
que yo comprendía.
Luego fue el silencio.
Y del silencio de perderte
nacieron las palabras.


El atarder lo fotografié desde el Palacio da Pena, en Sintra. El cielo tenía el color de tus ojos. El poema surgió como respuesta en una conversación social con mi amiga la poeta Elena de San Telmo. El título del poema lo robé de esa conversación, con todo cariño.

1 comentario:

AdA... dijo...

Preciosa...

¡Qué casa tan fría!

Aunque, sin paredes, es más propicia para llenarse de luz recienacida.

Saludos

Flora